...(los dias) llegan a encogerse en una medida
que espanta mortalmente al espíritu.
Cuando los dias son semejantes entre sí,
no constituyen más que un solo dia
y con una uniformidad perfecta...
Thomas Mann
En La Montaña Mágica
Cap. IV
El tiempo no nos pasa de la misma manera a todos, ni a cada uno de la misma forma. En el mismo tiempo que tenemos todos los humanos (aproximadamente) puede haber más o menos vida en función de la transformación que haga ese humano de sí. Y puesto que el tiempo siempre nos ganará al final (tenemos la vida irremediablemente perdida) sólo nos queda hacer vida en ese tiempo. El humano no tiene otra forma de hacer vida que en el encuentro con el otro. De la calidad de ese encuentro será el tenor de la singularidad que pueda desplegar y relaciones singulares exigen que haya renovación pues, las amenaza el tedio. Esas relaciones singulares tienen como elemento para el encuentro con el otro, la conversación, entendida esta como una exigencia del pensamiento.
Pero sucede que hoy no se conversa: se parla, se parlotea con el otro: Han habituado la vida a encuentros repetidos, a la mismidad de un discurso o una frase. Se juntan, no para construir preguntas por la vida, por la propia, sinó para desaburrirse y al final se encuentran en el mismo aburrimiento del que deseaban huir. Y para ver si pueden romper la monotonia preguntan: ¿Y que más?. El hábito es la vida por fuera de la aventura y la sorpresa. El hábito tiene ausencia de conversación y la única que pueden hilar es patiando los temas de un lado para otro y no llegar a nada. La vida no puede ser la ilación (sin hache) repetitiva de los dias ó los encuentros.
La juventud es una ilusión que hay demasiada vida y lo que se observa es que ella, la vida, nunca es suficiente. La juventud es un papel (un paso, una contingencia, es efímera) no es una entidad (no se posee, no se puede contener).
Y si existe un despilfarro de vida, no ya hechura sinó una vida que rueda (las cerca de tres mil seiscientas semanas que tiene un ser humano no le significan nada), existe una reducción en lo simbólico: Todo el universo, todo lo que lo rodea, es descrito con los mismos 10 significantes: bacano, chévere, listo, que bien,.. Hay a quienes la vida no les pasa y hacen lo posible para que no les pase absolutamente nada, como si quisieran economizar energías y hacen todo lo contrario: malgastar. El ser humano tiene que vivir con conciencia de tiempo, pues la cuenta de la vida es finita y por ello no podemos vivir pastando como una vaca.
Uno en la vida encuentra lo que busca: si busca la mediocridad eso encontrará, si busca lecturas pobres, no difíciles, eso encontrará. Uno cierra o abre la vida según decida ó el camino que tome. Uno quiere mejorar la vida que tiene, pero ello no es gratis. Los padres, curas y algunas sicologías y pedagogías confunden la dación para satisfacer la necesidad del hijo, del feligrés o del alumno: alimento, ropa, conocimiento, etc, con la felicidad que este reclama y que él tiene que buscar. Y hoy encontramos un joven reclamando lo que debe ganarse: "denme", "háganme feliz", "me lo merezco", "he nacido y el mundo me adeuda". Y mientras esperan que le suceda aquello por lo que deben trabajar sacan su baraja, reparten, juegan y vuelven a repartir. Cobardes. Les da pavor pensar y vivir. Su escondedero de vida: 10 cartas. Lo repito: El amor no es gratis, ni el afecto del amigo, ni tampoco el reconocimiento del otro: eso se gana. Uno se hace merecedor de lo que desea. Lo más sagrado en un ser es el deseo; y hay quienes juguetean con el deseo del otro, con el tiempo del otro y ni siquiera se inquieren por el propio, esperan que otros les digan que desean ellos, que pueden hacer con su tiempo, con su vida. La vida no se ofrece, se conquista.
Historia no es lo que me paso con otro; es lo que me quedó de ese otro. Y ella (la historia) no son recuerdos remomerativos sinó las trazas, hechuras en uno y en el otro. Aquello que aquilata la vida. Aquello que da espesor. Lo que se es, se adeuda. La técnica es trasmitible: en pintura, en ciencia, etc.; pero el toque singular es de cada uno con la singularidad que imprime, pero muchos dicen que la vida (la propia) no interesa para nada, al carajo eso de "mejorar mi existencia"
Hay quienes viven la vida haciendo imposible distinguir entre un dia y otro dia pues le drama de la diferencia los angustia.
© Luis Fernando Castrillón G.
