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        <title><![CDATA[Luis Fernando Castrillon Gallego : Weblog]]></title>
        <description><![CDATA[El blog para Luis Fernando Castrillon Gallego, alojado en Entre Pares.]]></description>
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            <title><![CDATA[Hoy no se conversa: Se parlotea]]></title>
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            <pubDate>Thu, 06 Aug 2009 03:30:03 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[<p style="text-align: right"><em><strong>...(los dias) llegan a encogerse en una medida <br />que espanta mortalmente al esp&iacute;ritu.<br />Cuando los dias son semejantes entre s&iacute;,<br />no constituyen m&aacute;s que un solo dia<br />y con una uniformidad perfecta...</strong></em> <br /><em>Thomas Mann</em><br />En <em>La Monta&ntilde;a M&aacute;gica</em><br />Cap. IV </p><p style="text-align: justify">El tiempo no nos pasa de la misma manera a todos, ni a cada uno de la misma forma. En el mismo tiempo que tenemos todos los humanos (aproximadamente) puede haber m&aacute;s o menos vida en funci&oacute;n de la transformaci&oacute;n que haga ese humano de s&iacute;. Y puesto que el tiempo siempre nos ganar&aacute; al final (tenemos la vida irremediablemente perdida) s&oacute;lo nos queda hacer vida en ese tiempo. El humano no tiene otra forma de hacer vida que en el encuentro con el otro. De la calidad de ese encuentro ser&aacute; el tenor de la singularidad que pueda desplegar y relaciones singulares exigen que haya renovaci&oacute;n pues, las amenaza el tedio. Esas relaciones singulares tienen como elemento para el encuentro con el otro, la conversaci&oacute;n, entendida esta como una exigencia del pensamiento. </p><p style="text-align: justify">Pero sucede que hoy no se conversa: se parla, se parlotea con el otro: Han habituado la vida a encuentros repetidos, a la mismidad de un discurso o una frase. Se juntan, no para construir preguntas por la vida, por la propia, sin&oacute; para desaburrirse y al final se encuentran en el mismo aburrimiento del que deseaban huir. Y para ver si pueden romper la monotonia preguntan: <em>&iquest;Y que m&aacute;s?</em>. El h&aacute;bito es la vida por fuera de la aventura y la sorpresa. El h&aacute;bito tiene ausencia de conversaci&oacute;n y la &uacute;nica que pueden hilar es patiando los temas de un lado para otro y no llegar a nada. La vida no puede ser la ilaci&oacute;n (sin hache) repetitiva de los dias &oacute; los encuentros. </p><p style="text-align: justify">La juventud es una ilusi&oacute;n que hay demasiada vida y lo que se observa es que ella, la vida, nunca es suficiente. La juventud es un papel (un paso, una contingencia, es ef&iacute;mera) no es una entidad (no se posee, no se puede contener). </p><p style="text-align: justify">Y si existe un despilfarro de vida, no ya hechura sin&oacute; una vida que rueda (las cerca de tres mil seiscientas semanas que tiene un ser humano no le significan nada), existe una reducci&oacute;n en lo simb&oacute;lico: Todo el universo, todo lo que lo rodea, es descrito con los mismos 10 significantes: bacano, ch&eacute;vere, listo, que bien,.. Hay a quienes la vida no les pasa y hacen lo posible para que no les pase absolutamente nada, como si quisieran economizar energ&iacute;as y hacen todo lo contrario: malgastar. El ser humano tiene que vivir con conciencia de tiempo, pues la cuenta de la vida es finita y por ello no podemos vivir pastando como una vaca.</p><p style="text-align: justify">Uno en la vida encuentra lo que busca: si busca la mediocridad eso encontrar&aacute;, si busca lecturas pobres, no dif&iacute;ciles, eso encontrar&aacute;. Uno cierra o abre la vida seg&uacute;n decida &oacute; el camino que tome. Uno quiere mejorar la vida que tiene, pero ello no es gratis. Los padres, curas y algunas sicolog&iacute;as y pedagog&iacute;as confunden la daci&oacute;n para satisfacer la necesidad del hijo, del feligr&eacute;s o del alumno: alimento, ropa, conocimiento, etc, con la felicidad que este reclama y que &eacute;l tiene que buscar. Y hoy encontramos un joven reclamando lo que debe ganarse: <em>&quot;denme&quot;, &quot;h&aacute;ganme feliz&quot;, &quot;me lo merezco&quot;, &quot;he nacido y el mundo me adeuda&quot;</em>. Y mientras esperan que le suceda aquello por lo que deben trabajar sacan su baraja, reparten, juegan y vuelven a repartir. Cobardes. Les da pavor pensar y vivir. Su escondedero de vida: 10 cartas. Lo repito: El amor no es gratis, ni el afecto del amigo, ni tampoco el reconocimiento del otro: eso se gana. Uno se hace merecedor de lo que desea. Lo m&aacute;s sagrado en un ser es el deseo; y hay quienes juguetean con el deseo del otro, con el tiempo del otro y ni siquiera se inquieren por el propio, esperan que otros les digan que desean ellos, que pueden hacer con su tiempo, con su vida. La vida no se ofrece, se conquista.</p><p style="text-align: justify">Historia no es lo que me paso con otro; es lo que me qued&oacute; de ese otro. Y ella (la historia) no son recuerdos remomerativos sin&oacute; las trazas, hechuras en uno y en el otro. Aquello que aquilata la vida. Aquello que da espesor. Lo que se es, se adeuda. La t&eacute;cnica es trasmitible: en pintura, en ciencia, etc.; pero el toque singular es de cada uno con la singularidad que imprime, pero muchos dicen que la vida (la propia) no interesa para nada, al carajo eso de <em>&quot;mejorar mi existencia&quot;</em></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify">Hay quienes viven la vida haciendo imposible distinguir entre un dia y otro dia pues le drama de la diferencia los angustia. </p><p style="text-align: right"><br />&copy; Luis Fernando Castrill&oacute;n G. </p>]]></description>
        </item>
                
        <item>
            <title><![CDATA[La vida organizadita como un teorema]]></title>
            <link>http://www.entrepares.com/ferchudo/weblog/1475.html</link>
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            <pubDate>Thu, 18 Jun 2009 02:04:57 GMT</pubDate>
		<dc:subject><![CDATA[felicidad]]></dc:subject>
		<dc:subject><![CDATA[vida]]></dc:subject>
		<dc:subject><![CDATA[muerte]]></dc:subject>
            <description><![CDATA[<table border="0"  cellspacing="0"  cellpadding="0"  width="100%"  bgcolor="#e3dcba"><tbody><tr><td width="100%">&nbsp;</td></tr></tbody></table><br /><p style="text-align: right"  class="MsoBodyText"  align="right"><strong>&quot;Andate tranquilo que dejaste memoria.<br />Andate tranquilo que ya hay letra escrita. <br />Andate tranquilo que ya me dejaste derecho <br />y lo que me falta de hecho, <br />ya va por mi cuenta&quot;</strong> <br /><br />Pablo Mateo Mej&iacute;a, en la muerte de <br />su padre el escritor Manuel Mejia Vallejo </p><p style="text-align: justify"  class="MsoNormal"><br />&quot;Eres todo en mi vida&quot;, &quot;sin t&iacute; me muero&quot;, &quot;yo no s&eacute; que har&iacute;a sin vos&quot;, &quot;los hijos, son lo &uacute;nico en mi vida&quot;, etc., etc., etc. Frases que enuncian del ser humano la necesidad apremiante que alguien resuelva nuestra existencia, nuestra angustiosa existencia, mediante un mecanismo harto peligroso -y que se propaga melodiosamente en letras de canciones, telenovelas, en fofos textos-: LA ENTREGA a alguien como f&oacute;rmula salvadora y solucionadora. <br /><br />Y &iquest;No es por esa misma angustia que acaso vamos al sic&oacute;logo, consejero, psicoterapeuta, sacerdote, adivino, brujo? &iquest;Demandarle orientaci&oacute;n y consejo, instrucciones para paliar esta vida?. Partiendo del supuesto que ya saben vivirla y entonces, solicitarles la rutina y la receta para: &iquest;Qu&eacute; debemos hacer? &iquest;C&oacute;mo debo hacerlo? &iquest;C&oacute;mo lograrlo? Que nos diga que hacemos mal y porqu&eacute; la &quot;regla de tres&quot; que aplicamos a nuestras vidas no funciona. Y claro, prestos ellos, respuesta tendremos. <br /><br />Que por la misma, encontramos una miriade de neo-romanticismos de poca monta y valor: Anthony de Mello. Chopra, Gallo, Walter Riso, Mercado, Hermana Eloisa. Todos ellos con un discurso -tufillo- insulso, mon&oacute;tono, falaz, con miles de lectores &aacute;vidos de instrucciones, consejos, a cambio de no tener que pensar por s&iacute; mismos su propio existencia. <br /><br />Quienes no hemos desarrollado habilidades literarias en la vida, nos apoyamos en otros que han encontrado en el arte una forma de mostrar la condici&oacute;n humana. Un maravilloso cuento de Le&oacute;n Tolstoi: <a href="http://ciudadseva.com/textos/cuentos/rus/tolstoi/muertede.htm">La Muerte de Ivan Illich</a> nos muestra la singularidad que somos -y un poco de luz- ante quien adeudamos la responsabilidad de nuestras vidas. <br /><br />Casado, con un cargo p&uacute;blico normal, con casa, hijos, cada vez mas ambicioso dedica su vida a como mejorar su salario, su casa, etc., etc. As&iacute; transcurre la vida de Iv&aacute;n Illich. En palabras de Tolstoi: &quot;<strong>La historia de la vida de Iv&aacute;n Ilich hab&iacute;a sido sencill&iacute;sima y ordinaria, al par que terrible en extremo</strong>&quot;. O como dir&iacute;a Gonzalo Arango: &quot;Organizadita como un teorema&quot; <br /><br />Iv&aacute;n Illich enferma de muerte a ra&iacute;z de un golpe en el abdomen un d&iacute;a cualquiera. Y digo bien: Cualquiera, al f&iacute;n y al cabo todos los dias los viv&iacute;a iguales. M&eacute;dicos, reposo, visitas, cuidados y todo aquello en relaci&oacute;n a un enfermo. <strong>En esa su nueva soledad, inicia una cadena de preguntas fundamentales para el ser humano</strong>: &iquest;Que me pasa? &iquest;Me estar&eacute; muriendo? &iquest;Ya no podr&eacute; disfrutar de mi vida? &iquest;Vida? &iquest;A qu&eacute; se redujo mi vida? &iexcl;&iexcl;Tengo casa, empleo, esposa... Vaya!!!. Hice todo lo que dec&iacute;an que deb&iacute;a haber hecho en la vida, lo hice... pero... y mi vida? &iquest;Y qu&eacute; he hecho con mi vida?. <br /><br /><strong>La certidumbre de la muerte produce inmediatamente una revaloraci&oacute;n de la vida</strong>. Y es que, ante la abrumadora evidencia de aquella, lo que se impone es preguntarse por la existencia y dado que la muerte es algo singular, contundente y demoledor -pues <strong>nadie podr&aacute; morir por m&iacute;</strong>- ser&aacute; por la existencia propia que se hagan todos los cuestionamientos de vida. Por ello Ivan Illich se inquiere por su vida: Hab&iacute;a aceptado como naturales e indiscutibles los valores y representaciones dominantes. En otras palabras, <strong>Ivan Illich era un hombre mediocre y su mediocridad se vi&oacute; conmovida cuando la muerte se le anuncia y le goterean preguntas tard&iacute;as y aplastantes: &iquest;Y eso fu&eacute; todo? &iquest;A esto reduje la vida, a conseguir un t&iacute;tulo, una mujercita, unos hijitos, una casita y una posici&oacute;n social? <br /></strong><br />Y para desgracia de Ivan Illich, este solo pens&oacute; la muerte y por consiguiente solo apreci&oacute; la vida como algo digno de maravilla -compleja, profunda y dificil- cuando ya sus horas estaban agotadas. <br /><br /><strong>Hacer algo en la dicha y en la desdicha- es posible para quien se ha inquirido por la vida</strong>. Para quien desee llenarla de contenido. Inquirirse por la vida no es problema de viejos o de enfermos o de condenados a muerte, es problema de los vivos a&uacute;n con toda su salud. <br /><br /><strong>Vivir es riesgoso</strong> pues nuestro actuar tendr&aacute; consecuencias y tendremos que asumir la responsabilidad de lo que decimos, hacemos, vivimos, amamos, tanto por omisi&oacute;n como por acci&oacute;n. Debemos responder por lo que hagamos o dejemos de hacer. Y a ello no todos se comprometen por miedo, por temor a errar y a fracasar. S&iacute;, vivir es muy riesgoso. Entonces, para evadir lo que acarrear&iacute;a nuestro actuar, se lo dejamos a otros. Que otros me den la respuesta de lo que yo deseo. Y entonces <strong>en sus vidas no pasa nada, ni siquiera la vida</strong>. Para morir solo se necesita estar vivo dice el refr&aacute;n popular, esto es, <strong>la muerte no es solo cuesti&oacute;n de viejos, enfermos o sentenciados a muerte.</strong> <br /><br />En ocasiones se observa&nbsp;que el ser humano no sabe que hacer con su tiempo. Pareciera que estuvieramos encartados con el tiempo y entonces se inventan los famosos pasatiempos o matatiempos; como si la vida misma no tuviera elementos suficientes para hacerla intensa y productiva y que para salir del aburrimiento -en una sociedad deprimida, aburrida como la nuestra- vamos compulsivamente a la diversi&oacute;n, al &quot;programa&quot; como alternativa o tendermos ciegamente a las manias de la moda. <br /><br /><strong>Hay a quienes la vida les pasa sin darse cuenta</strong>. <br /><br />El tiempo, lo m&aacute;s preciado en tanto que es finito, es quien valoriza profundamente la vida. Una vida donde el tiempo no tiene hilo, no est&aacute; conectado: El pasado es tiempo perdido, el presente es una instantaneidad y el futuro no corresponde a la vida, es una vida vaciada de significaci&oacute;n y entonces tendr&aacute; una &quot;concepci&oacute;n negativa de la felicidad&quot; -como expresara Nietzsche-, pues la lucha no se justifica y entonces evade: No tener problemas, no tener angustias, no tener dolores, no tener preocupaciones, en una palabra ESTAR MUERTO, El Nirvana. <br /><br />Por ello es fundamental pensar de manera propia la propia vida. Llenar de significaci&oacute;n la propia existencia, de contenido nuestro actuar. Apresurarnos a vivir. Y no c&oacute;mo dicen algunos, como si fuera el &uacute;ltimo dia de mi vida, sin&oacute; aprovechando cada momento con responsabilidad, &eacute;tica, de manera renovada y singular, guiada por el deseo y como dir&iacute;a Carlos Mario Gonzalez, salirnos del &quot;uniformismo acr&iacute;tico y seguidista, que deniega la verdad singular del sujeto&quot;. </p>]]></description>
        </item>
                
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            <title><![CDATA[La vida no hay que defenderla a ultranza]]></title>
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            <pubDate>Fri, 24 Oct 2008 11:36:03 GMT</pubDate>
		<dc:subject><![CDATA[muerte]]></dc:subject>
		<dc:subject><![CDATA[vida]]></dc:subject>
            <description><![CDATA[<p align="right"><strong><em>&quot;Quiero morir de mi muerte, <br />no de la de los m&eacute;dicos&quot;</em></strong><br />Reiner Mar&iacute;a Rilke<br /></p><p style="text-align: justify"  class="MsoNormal">Dice la Sociedad Espa&ntilde;ola de Cuidados Paliativos: <em>&quot;actualmente se dispone de medidas capaces de dar soporte vital prolongado, incluso a pacientes con enfermedades irreversibles, se efect&uacute;an intervenciones m&eacute;dicas, diagn&oacute;sticas o terape&uacute;ticas, produciendo sufrimientos in&uacute;tiles en enfermos incurables o que no cuentan con el adecuado consentimiento informado.&quot;</em> <br /><br />Y m&aacute;s adelante: <em>&quot;Entendemos por obstinaci&oacute;n, ensa&ntilde;amiento o encarnizamiento m&eacute;dico aquellas pr&aacute;cticas m&eacute;dicas con pretensiones que no benefician al enfermo.&quot;</em> Ahora que la tecnolog&iacute;a franquea los l&iacute;mites biol&oacute;gicos de la muerte del ser, <strong>habr&aacute; que pensar en los l&iacute;mites de los aparatajes cient&iacute;fico y jur&iacute;dico respecto al cuerpo</strong>. <br /><br />&iquest;Qu&eacute; goce le est&aacute; permitido tomar del cuerpo -de mi cuerpo- a los otros? <br /><br />Detr&aacute;s de <strong>esta terquedad de prolongar la vida inutilmente existe un desv&iacute;o de los fines m&eacute;dicos a otros intereses que no son los del sujeto que sufre: cient&iacute;ficos, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, sociales... Una falta a la &eacute;tica.</strong> <br /><br />Una &eacute;tica rescata el aprecio y valoraci&oacute;n de las vidas propia y ajenas. <br /><br />La vida no hay que defenderla a ultranza y el ser humano no puede ser tratado como un objeto. Un sujeto no puede ser un medio para los fines de otros: el ser humano debe ser un fin en s&iacute; mismo y con una enfermedad grave, de dificil curaci&oacute;n poder rechazar, responsablemente, medios excepcionales de dudosos resultados. Y ello no debe confundirse con una actitud de suicidio sin&oacute; de dignidad humana. <br /><br /><em>&quot;La etapa terminal es la sumatoria de todos los momentos de la existencia&quot;</em> dicen Mario A. Ruiz O. y Dora Luc&iacute;a Ram&iacute;rez R. de Medic&aacute;ncer, Medell&iacute;n. <br /><br /><strong>Cuando se habla se hace siempre para un otro, pues ante todo la palabra es un pedido de reconocimiento, de necesidad de ser escuchado y apoyado</strong>. <em>&quot;No estamos identificados con el cuerpo como lo est&aacute; el animal, pero tampoco podemos descarnarmos de &eacute;l y vivir allende sus fronteras&quot; </em>dice Carlos Mario Gonz&aacute;lez. <strong>El enfermo terminal no es s&oacute;lo un h&iacute;gado, un p&aacute;ncreas, un pulm&oacute;n, un cuerpo que habla de su dolor, de su insomnio, de su inapetencia; es adem&aacute;s un ser solitario enfrentado al duro destino de la muerte inminente y de eso tambi&eacute;n es preciso que se hable.</strong> Pertenecemos a una &eacute;poca en la que el ser es poca cosa y solo se refieren a &eacute;l para levantar las banderas del exitismo y de la superaci&oacute;n; aqu&iacute; la muerte se ha convertido en algo anodino: la cesaci&oacute;n de la vida, la suspensi&oacute;n permanente e irreversible de todas las funciones vitales y ya. Sin embargo, bajo la &oacute;ptica de lo sensible, de lo humano, <strong>la muerte y el proceso de morir trascienden lo f&iacute;sico y se convierten en el acontecimiento m&aacute;s conmovedor que experimenta todo ser</strong>. <br /><br />Oscar Vel&aacute;squez A., Director de la Cl&iacute;nica de Alivio del Dolor y Cuidados Paliativos, Hospital Universitario San Vicente de Pa&uacute;l, define una vida digna de vivirse <em>&quot;...tanto en la salud como en la enfermedad, como aquella que ofrece la oportunidad de formarse, en la primera etapa de la vida; oportunidad de producir, en la etapa productiva de la vida; oportunidad de vivir, en la tercera edad; oportunidad de morir dignamente, cuando biol&oacute;gica y socialmente corresponda.&quot; </em><br /><br />Uno no quiere morir de cualquier manera. <strong>Cada sujeto tiene una forma particular de representar su muerte.</strong> <br /><br />Morir con dignidad, morir a tiempo, con decoro y sin dolor. Hay quienes pregonan que la vida es de dios, del estado, de la ciencia, de la jurisprudencia, de la sociedad. &iquest;Y el portador de ese cuerpo que dice? <br /></p>]]></description>
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